Trump: un desastre de comienzo a fin

“Durante sus cuatro años de gobierno se caracterizó por anuncios y decisiones polémicas, algunas de las cuales son una herencia incómoda para su sucesor”.

 

Por Sebastián Bitar
Profesor de la Escuela de Gobierno
s-bitar@uniandes.edu.co

En especial en el último año, Donald Trump ha sido un completo desastre, una tragedia que muchos anticipábamos desde el momento en que fue elegido, pero que, en los primeros tres años, aunque no lograba grandes resultados, parecía que por lo menos no estaba afectando fundamentalmente la estabilidad y la seguridad de los Estados Unidos.

Sin embargo, desde el comienzo del 2020 su gestión ha sido desastrosa, trágica, lo que se refleja en tres situaciones. En primer lugar, más de 200.000 personas han muerto por COVID-19, muchas de ellas por la incompetencia del Gobierno para enfrentar la pandemia.

En segundo lugar, es cierto que una recesión económica fuerte ha estado presente en la mayoría de los países, pero la administración Trump se ha caracterizado por una incapacidad de lograr acuerdos entre los dos partidos políticos para aportar soluciones a este problema.

Y en tercer término, es constante su ataque a las instituciones democráticas de los Estados Unidos incluyendo la legitimidad de las elecciones, cuyos resultados está controvirtiendo porque no lo favorecen.

El triunfo de Joe Biden es un respiro para la estabilidad democrática del país. Mostrará a Trump como una anomalía que durante cuatro años controló la Casa Blanca, pero no logró establecerse como la agenda política a largo plazo, y deberemos ver un retorno a algunos de los pilares de la participación estadounidense en el orden global. Esto incluye más cercanía con los aliados europeos, mayor colaboración con instituciones internacionales y mayor búsqueda de consensos y liderazgo internacional. Sin embargo, podría suceder que continúe algo del proteccionismo que Trump ha impulsado.

No sabemos qué tanto Biden va a implementar políticas más cercanas a la izquierda de su partido o si optará por una agenda más moderada, que es la que él siempre ha representado, pero ya se anticipa la presión de esos sectores para que los tenga en cuenta en sus planes y ejecuciones.

Foto de Donald Trump
Foto: Alex Edelman / AFP

Los pendientes que deja Trump

Desde la campaña que lo llevó a la Presidencia y durante sus cuatro años de Gobierno, Donald Trump se caracterizó por sus anuncios y sus decisiones polémicas, algunas de las cuales son una herencia incómoda para su sucesor.

El muro entre los Estados Unidos y México. Quedó inconcluso como promesa de campaña. La mayoría de lo que Trump reclama que construyó realmente son reparaciones a un muro que ya existía y unas cercas que ya estaban y que había construido la administración Obama; lo nuevo es muy poco. Y su promesa de que México iba a pagar por él, definitivamente, como se sabía desde el comienzo, es una gran mentira.

Hijos migrantes separados de su familia. Algunos han sido enviados a México y se han reencontrado con sus parientes, pero queda un número muy alto de niños en los Estados Unidos que siguen separados de los suyos. Este es uno de los escándalos más recientes que pudieron hacerle daño a Trump en esta campaña.

El Obama Care. El sistema de salud para los estadounidenses, básicamente, quedó tal como estaba, aunque cuando eran mayoría en las dos cámaras del Congreso, los republicanos tumbaron lo que se conoce como the individual mandate, que obligaba a todos los ciudadanos a comprar un seguro de salud, quisiéranlo o no. Esa decisión no derogó la ley, pero sí le da bases a la Corte Suprema de Justicia para que decida próximamente si deja sin validez el Obama Care, con lo que quedarían desprotegidos millones de estadounidenses.

Las relaciones con China. Quedan tensas y con resultados muy poco fructíferos, pues, a pesar de las frecuentes amenazas de Trump contra ese país asiático, no se han logrado cambios sustantivos en los asuntos centrales que han reclamado varias administraciones de los Estados Unidos, sobre todo alrededor de propiedad intelectual y un comercio más justo. Lo que sí se ha conseguido es que China mejore su posición geopolítica al tener muchísimo más liderazgo que antes, aprovechando el vacío dejado por Washington, bien sea porque su presidente no quiso ejercerlo o porque ha sido muy poco efectivo.

La reforma de impuestos. Las consecuencias de la rebaja de impuestos aprobada por el Congreso durante la administración Trump es problemática porque el déficit fiscal de los Estados Unidos es muy alto y la reforma no previó ningún mecanismo para aumentar los ingresos. Con Biden es muy probable que suban los impuestos para las personas de mayores ingresos, mas no para los trabajadores y la clase media, tal como fue su promesa de campaña.

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Algunos logros de la administración Trump

Republicanos y demócratas reconocen que durante su Gobierno se corrigió el marcado sesgo racial del sistema penal estadounidense, que hacía que las condenas de los afros y los latinos fueran desproporcionadamente más fuertes que las de personas blancas, sobre todo por delitos como la posesión de drogas.

Otro hecho que la Casa Blanca suele mostrar como uno de sus grandes triunfos es la normalización de las relaciones de Israel con sus vecinos. Sin embargo, hay que entenderlo con mucho cuidado, pues aunque es un paso muy positivo para el Medio Oriente, uno de los puntos fundamentales es que sigue ignorando a Palestina.

Trump y los republicanos también cobran como triunfo algo que los demócratas critican con firmeza: haber logrado un aumento de los conservadores en el poder judicial. Por un lado, nombró tres de los nueve jueces que conforman la Corte Suprema, y así logró que este organismo mantenga la mayoría conservadora por muchos años más, y por el otro, influyó para que otros 200 jueces ingresaran a las cortes de diferentes niveles en los Estados Unidos.