Covida: salvar vidas desde la academia

El proyecto, liderado por la Universidad de los Andes en alianza con la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá (SDS), la Universidad Nacional y la Fundación Santa Fe de Bogotá, fue pionero en buscar población asintomática para cortar cadenas de transmisión del virus que causa la COVID-19.

Por Adriana Díaz
Foto de una toma de muestra del protecto Covida.
Cientos de ciudadanos como el de la foto acudieron a Unicentro y Centro Mayor a tomarse la muestra para la prueba PCR. Unos lo hicieron a través de alguna de las 71 alianzas institucionales del proyecto. Otros llegaron a través de una campaña masiva que exigía cumplir requisitos de ocupación y movilidad. Foto: Felipe Cazares / Universidad de los Andes

A finales de 2020, después de vivir varios años fuera del país, Juan Pablo Padilla estaba empezando a reinstalarse en Bogotá. Por sugerencia de su pareja, se inscribió en el proyecto Covida para que le tomaran gratuitamente una prueba PCR de detección del virus SARS-CoV-2 que, iniciando noviembre, ya dejaba cerca de 44 millones de personas contagiadas en el mundo y más de un millón de fallecimientos. “Quedé en shock cuando me dijeron que el resultado era positivo. Estaba totalmente asintomático. No me dolía ni una uña”, cuenta Juan Pablo. “Si no me hubiera hecho la prueba, ni me habría enterado”, recuerda cinco meses después de ese momento en que sintió que el mundo se le venía abajo. Su mayor angustia era no saber cuándo se había contagiado y en qué fechas podría haber contagiado a otros; especialmente a su mamá, de 66 años, con varias comorbilidades y a quien visitaba a diario.

En noviembre, cuando Juan Pablo se hizo la prueba, Covida ya llevaba 8 meses funcionando. La iniciativa surgió en marzo de 2020, pocos días después de que se reportara el primer caso de COVID-19 en Colombia. El proyecto fue liderado por la Universidad de los Andes en alianza con la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá (SDS), la Universidad Nacional y la Fundación Santa Fe de Bogotá; se hizo realidad gracias a donaciones por 12.000 millones de pesos y terminó a finales de marzo de 2021.

En ese periodo, Covida fue la única ventana de información sobre personas asintomáticas en Bogotá. Se enfocó en buscar a quienes, como Juan Pablo, estuvieran contagiados con el virus sin saberlo. Es lo que se conoce como búsqueda activa de casos y complementó lo que hacían las autoridades de salud, centradas en realizar pruebas a personas con síntomas; la llamada vigilancia epidemiológica pasiva. Entre el 18 de abril de 2020 y el 29 de marzo de 2021, Covida procesó, en el laboratorio Gencore de Uniandes, 64.767 muestras para detectar el virus. De ellas, 3.369 tuvieron resultado positivo y casi el 60 % correspondía a personas asintomáticas.

Al conocer estos casos, que sin la prueba no se habrían detectado, se podían cortar cadenas de transmisión del virus. De hecho, con las estrategias de seguimiento a los contactos de esas personas y de indicaciones de aislamiento implementadas por el equipo de Covida se logró cortar más de 1.000 cadenas de transmisión.

Ese es uno de los aportes del proyecto que destaca Mary Luz Páez, bacterióloga y epidemióloga, quien, desde la SDS, articuló la toma de muestras a trabajadores de la salud de las 4 subredes adscritas a esa entidad. Fueron 2.091 muestras a personal de la salud de 15 instituciones en 82 jornadas. “Fue fundamental el apoyo de la Universidad de los Andes para lograr la desaceleración en la propagación del virus, disminuir el impacto en la mortalidad y realizar búsqueda activa en poblaciones específicas como, en nuestro caso, la de los trabajadores de la salud”, explica. Además de ello, resalta la importancia de la investigación realizada para orientar la toma de decisiones.

“Covida procesó, en el laboratorio Gencore de Uniandes, 64.767 muestras para detectar el virus. De ellas, 3.369 tuvieron resultado positivo y casi el 60 % correspondía a personas asintomáticas”.

Al respecto, Silvia Restrepo, vicerrectora de Investigación y Creación de Uniandes, señala: “No vamos a poder medir qué de la información producida se tradujo en política pública. Lo importante es que quienes tomaban las decisiones tuvieran, de manera sistemática, información para hacerlo”. Además de ello, enfatiza en la importancia de la interacción entre el sector público y la academia: “Es poner a hablar dos sectores que se manejan con realidades y velocidades diferentes. Lo importante de ese diálogo fue unirnos para afrontar un problema común y ayudar a salvar vidas”.

Apreciación que comparte Eduardo Behrentz, vicerrector Administrativo y Financiero de Uniandes, quien indica que ello se logró gracias a la metodología creada por el equipo del proyecto en trabajo colaborativo con la SDS. “Creamos protocolos para toma de muestras a peatones y a conductores, implementamos el rastreo de contactos y todo con estándares que se han convertido en referente”.

Ambos vicerrectores coinciden en que Covida fue un reto institucional de gran envergadura que permitió concretar el trabajo interdisciplinar en búsqueda del bien común. “Fue un ejercicio concreto de la misión de Uniandes”, resume Behrentz.

Terminada la fase de toma de pruebas, sigue el análisis de los datos de los participantes, que incluyen, entre otros, ocupación, estrato socioeconómico y localidad de residencia. El estudio “Propagación, detección y dinámica del SARS-CoV-2 en una megaciudad de América Latina”, liderado por Rachid Laajaj, director científico de Covida, muestra, entre otros, que el 53 % de la población en Bogotá ya se habría infectado y que los estratos bajos tienen entre 3 y 4 veces mayor posibilidad de infectarse que estratos más altos. Siguen en curso otros análisis para comprender la dinámica de la epidemia en Bogotá desde perspectivas económicas, médicas y epidemiológicas, que den lecciones para el manejo de la pandemia.