Inicio

Un llamado a aceptar la diversidad

Foto: Felipe Cazares

Inclusión con amor es el poema que escribió y recitó Rosemberg Morales, durante uno de los talleres de formación organizado por la Academia de Liderazgo para la Paz (AlaPAZ) en 2020.

Este proyecto de la Fundación Compaz y la Escuela de Gobierno actualmente cuenta con cerca de 100 graduados.

Conoce el poema aquí:

Inclusión con amor

Una capacidad
es más que una habilidad,
una habilidad
es más que un talento.

No quiero oír una mala palabra,
no quiero oír un rechazo,
no quiero oír una exclusión.
No quiero cambiar lo que soy por otros.

Mi alma es una vieja en un cuerpo de joven.
Mi corazón es un corazón inocente en una mente sabia.

Mis ojos están en mi bastón,
mis piernas están en mi silla,
mi boca esta en mis movimientos,
en mis manos, en el océano
y mis oídos están en la voz del corazón.

Acéptame como soy.
Mira primero mis capacidades
Y ve más allá de mí;
y encontrarás maravillas que encantan al mundo.

Mujeres de mi vida,
que se desvanecieron como pálidas sombras en el amanecer,
pero al anochecer se convierten en rosas de pétalos elegantes,
que brillan resplandecientes como la luz de la luna,
que hace que mi realidad sea una bonita fantasía.

Hay caminos difíciles cómo fáciles, pero yo
escojo el camino que tenga las dos opciones.
Quiero un camino incluyente,
un camino con buena movilidad,
una movilidad amigable con todos y todas.

Una sombra negra siempre me acompaña,
en el día como en la noche, ella me guía
por el camino correcto,
Cuando alguien me ignora.
Esta sombra negra pasa sobre el problema y lo vuelve en una solución.

Soy hábil y diverso,
soy talentoso y alegre,
soy amable y amoroso,
soy incluyente y generoso.
Con mis actos hago la diferencia.

No es discapacitado, no es discapacidad.
Soy un ser humano con muchas capacidades,
Quiero que me llames por mi nombre,
no quiero que me veas como obstáculo,
Quiero que me veas como una luz de esperanza.

Los ecos al fondo del sendero se escuchan una y otra vez,
de pronto, un silencio mágico apaga los ecos del sendero.
Desde lo lejos una imagen de una niña, vestida de un blanco lleno de liz,
es un ángel que endulza la vida.

El día se va despacio,
la tarde colgada de un hombro,
la noche no se quiere ir.
Yo aún no encuentro mi camino
y ya es tarde, mi fortaleza, es encontrar la luz
al final de las montañas.

Paso y no me encuentro,
las personas pasan y soy invisible.
Mi alma pasa y soy invisible.
Visible soy como el arcoíris
que sale después de la lluvia en la mañana.

Rosemberg Morales Cruz.