“No me diga decana. Dígame profesora”

La primera decana de la Facultad de Ingeniería de Los Andes lleva la docencia en la sangre. Ama viajar, le gusta la salsa y trabaja por dignificar el rol de la mujer en diferentes ámbitos.

Por Diego Pinzón Másmela
da.pinzon38@uniandes.edu.co
Foto de Rubby Casallas
Foto: Felipe Cazares

 

Rubby Casallas Gutiérrez sostiene con firmeza que no le gusta figurar. Es fácil notarlo: poco le atraen las cámaras y para la realización de esta nota recomendó que, ojalá, fuera de un párrafo.

Sin embargo, el 18 de agosto de 2020 su nombre sonó con fuerza: “Por primera vez en 70 años una mujer será decana de Ingeniería en Los Andes”, destacaba la revista Semana, y en igual sentido recogieron la noticia otros medios de comunicación.

“No me imaginé que iba a generar tanto bombo”, expresa la elegida, mientras desvía la mirada de la pantalla del computador al comenzar la entrevista.

De niña, en su natal Guateque (municipio de Boyacá ubicado a unos 110 kilómetros de Bogotá) pensaba en estudiar historia antigua, pero resultó tan buena para los números que terminó navegando en un mar de ecuaciones y algoritmos.

A los 17 años comenzó sus estudios en Ingeniería de Sistemas y Computación en Los Andes, en donde también hizo una especialización en Sistemas de Información en la Organización.

Ama viajar. Y aunque las huellas de la historia y los enigmas ocultos en palacios, mezquitas y basílicas de Turquía la cautivaron, eleva el tono y brota una ‘nostalgia positiva’, como dice ella, cada vez que recuerda su paso por Francia: una época de libros y estudio, pero también de amigos y de música. “Éramos muchos latinos. Íbamos de fiesta y era muy divertido enseñarles a bailar a los franceses”, y salta una sonrisa.

Empezaban los 90. Vivía en Grenoble, muy cerca de Suiza. Fue allí, en la Universidad Joseph Fourier, en donde realizó sus estudios de doctorado en Informática, en el área de Ingeniería de Software.

El gusto por la programación, que descubrió cuando era estudiante de pregrado, aún persiste y dice que no lo cambia por nada. Algo que podría compararse al escucharla hablar de salsa, de la Fania All Stars y de ese son latino que le dispara el ánimo.

Llegó al país después de haber dictado clase en el Instituto Tecnológico de Rochester (EE. UU.), y como docente ha empleado un estilo pedagógico que busca una conexión entre la academia y las necesidades de la sociedad.

Empezó en Los Andes como profesora asociada, en 1998, y apoyó los procesos de enseñanza de programación a estudiantes de pregrado de Ingeniería a través del proyecto Cupi2. Fue vicedecana de Posgrados e Investigación y profesora titular, siendo también la primera mujer de la Facultad en recibir estos dos nombramientos.

Además, fue coordinadora de la Especialización en Construcción de Software, que en 2013 se convirtió en la Maestría en Ingeniería de Software, primera completamente virtual de la Universidad ofrecida a través de la plataforma Coursera y que comienza en enero de 2021.

En la última década, ha publicado más de 70 documentos en su área de investigación, 17 de ellos artículos en revistas académicas. Según la plataforma Google Scholar, tiene a la fecha 1.800 citaciones. También ha sido asesora de seis estudiantes doctorales en Uniandes.

Su trayectoria, sin duda, ha marcado la vida de varias generaciones.

En un conversatorio entre decanas de Los Andes, en noviembre de 2020, realizado durante la semana #DeIgualaIgual, Rubby confesó que estuvo a punto de retirarse de la Universidad en búsqueda de un nuevo rumbo. Pero el reto de liderar la facultad le hizo cambiar de idea: “No seguí una carrera para llegar a este cargo. Se me atravesó y decidí aceptarlo —aclara—. No existió nunca una mujer decana en esta facultad, ni siquiera una candidata. Es un mundo de hombres, somos muy poquitas acá”.

Esta es apenas una de las razones por las que está convencida de que hay que romper con estos estereotipos creados por los medios de comunicación y por la publicidad. Por ello, parte de sus esfuerzos los ha destinado a fomentar nuevos espacios para que las mujeres se involucren en carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática, disciplinas que por tradición se han relacionado exclusivamente con hombres.

Ejemplo de ello, las iniciativas Mujeres en Computación (MEC) y Mujer, Ciencia y Tecnología, que lideró con su colega Kelly Garcés, profesora del Departamento de Ingeniería de Sistemas y Computación, quien siente gran admiración y aprecio por la profesora Rubby.

“Destaco su lucha por dignificar a la mujer en diferentes ámbitos, ya sea académico, industrial o familiar. Empezó con la iniciativa de mujeres en computación que buscaba desmitificar el rol de la mujer en ingeniería de sistemas”, resalta Garcés.

Rubby y Rochi, inseparables

Ocupar el cargo de decana no es tarea fácil. Le queda poco tiempo libre, aún más con esto de la pandemia, pero dice que es suficiente para compartir con Rochi, de 13 años.

Son inseparables y aunque ya está entrada en años, la pequeña schnauzer es la consentida de la casa: pasean, están juntas en reuniones y clases virtuales e, incluso, ven series de Netflix.

“La que más me ha gustado, Marco Polo, me la vi completica. Pero solo hubo dos temporadas — cuenta y expulsa un suspiro que evidencia esa pasión por la historia antigua que aún sigue viva—. Me da tanto pesar que las terminen cuando me engancho. Entonces, me veo un capítulo al día para que no se acaben tan rápido”.

Es analítica, pero a veces se acelera. Quisiera hacer tantas cosas a la vez y poder influir en tantas otras, que el tiempo no le alcanza. Es por eso que entiende que en este nuevo cargo debe hacerlas de manera gradual.

“No hay que desbocarse” le recomendó doña Ligia, su mamá, el día que se enteró del nombramiento. Y en últimas, cuenta la profesora Rubby: “Me conoce bastante bien y trato de seguir su consejo. Esto ha sido todo un aprendizaje: buscar un equilibrio y también aceptar que no puedo hacerlo todo y que no siempre lo que hago se va a percibir como bueno”, afirma.

Ha sido mentora de estudiantes y de otros profesores. Y sobre ello, Kelly Garcés no ahorra elogios: “Como profesora destaco su generosidad de tiempo para ser mentora de otros profesores, su dedicación para ayudarnos a escribir nuestros planes de carrera; para escucharnos en las clases y darnos tips de pedagogía; escuchar nuestros temores ante el escalafón profesoral y celebrar nuestras victorias”.

Y ese fervor y vocación, sin duda, ha sido una gran herencia de sus padres, ambos licenciados, profesores de colegio. “Mi papá en historia y mi mamá en español”, cuenta orgullosa Rubby, hermana mayor de Alejandra, optómetra, y de Jorge, ingeniero electrónico.

Al finalizar la entrevista, Rubby se despide y enfatiza: “No me diga decana. Dígame profesora o por mi nombre”.